Para empezar... quiero decirles que quise abrir este espacio, por que, primero: quiero ocupar mi tiempo libre en algo diferente a jugar o estar viendo tv para niños (esto último es deprimente), pues paso mucho tiempo en mi casa sin hacer mucho de mi vida, y no estoy diciendo que aquí este haciendo más o menos, solo que estoy haciendo algo diferente; segundo: quiero contar con un espacio para desahogarme de tantas cosas que me pasan, buenas y no tan buenas, no es q lo vaya a coger de diario, tampoco, pero me parece que escribir es una buena forma de liberar estres, solo que no lo hago muy seguido, y esa sería una tercera razón: quiero escribir más seguido, esta facultad se ha encendido en mi últimamente gracias a un taller de dramaturgia que estoy haciendo y he descubierto que me gusta, y lo más importante, que me gusta compartirlo. Precisamente quiero empezar con un texto que escribí para este taller hace unos días, cabe aclarar que no soy escritora ni nada por el estilo, pero también de eso se trata mi taller, de que me enseñen y corrijan. El texto es un pequeño monólogo que parte de la frase "Yo me comí la manzana de Adán por que...", y yo sé que a partir de esta frase se pueden escribir infinidad de cosas del pecado y de Dios, pero en el ejercicio la mayoría escribió cosas en contra de Dios y a favor del pecado, creo que eso mueve mucho en las que participamos del taller, pero bueno aquí va mi texto:
Yo me comí la manzana de Adán por que es roja, y el rojo me gusta, es mi color favorito, así como el rojo de la sangre y este aún más cuando a mi querido Adán se le da por no hacerme caso, va y se enfrenta con las fieras y llega con una herida "roja". Me encanta hacerle curaciones, me fascina, pero eso es para que se de cuenta de como es que tiene la razón, él siempre la tiene, se da garra, pero ahí estoy yo para curarlo... ¡Claro!, también me gusta el rojo de sus mejillas, cuando acepta que la embarró, o cuando me dice cosas... "lindas". Me la comí por que ya todas las frutas rojas las había probado, y pues... yo siempre quiero más. Vaya decepción cuando la mordí y no era roja por dentro, entonces, como él es tan "independiente", digamos que... lo convencí de que se la terminara, después de todo no me iba a hundir sola, pero ahí tiene, él que siempre tiene la razón, e ahí mismo que sea la manzana de Adán y no la de Eva.
Pues ahí está el texto, en particular, después de decirlo tantas veces, me parece tedioso, pero ahora que lo escribo, creo que todavía me gusta y más en la parte donde según Rene, mi profesor, comparo a Adán con Tarzán, jajaja.
Bueno, aquí llega el final del principio de este espació, espero sacar algo productivo de todo esto.

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